fomento y protecciónde las actividades artísticas independientes. En la última sesión legislativa del 11 de diciembre, se aprobaron las nuevas leyes de los Centros Culturales (Ver nota) y laley marco para la promoción del Teatro Comunitario.
Los diputados dieron luz verde, de forma unánime, a la protección, promoción y difusión del Teatro Comunitario en el ámbito de la CABA, es decir, al teatro realizado por y para vecinos, cuya integración al grupo se mantiene abierta a la comunidad y no persigue finalidad de lucro.
La normativa introduce modificaciones en la Ley No 156 de Proteatro(El Instituto para la Protección y Fomento de la Actividad Teatral No Oficial de la Ciudad de Buenos Aires), y “tiene por objeto la protección, promoción y difusión del Teatro Comunitario en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, al tiempo que aborda la disciplina en su especificidad como “teatro realizado por vecinos y para vecinos, cuya integración al grupo se mantiene abierta a la comunidad y no persigue finalidad de lucro”.
Y se estableció un régimen de subsidios con el objeto de ayudar económicamente a los grupos en lo que refiere a los gastos que demanda la producción y difusión de la práctica teatral, el alquiler y mantenimiento de espacios, honorarios profesionales, así como cualquier otro concepto directamente vinculado con dicha actividad.
Dos años después, debates y modificaciones de por medio, la ley consiguió su aprobación en la cámara de diputados porteña. A partir de ahora, el Teatro comunitario contará con un presupuesto específico como integrantes de Proteatro.
El Teatro comunitario en la ciudad nació en 1983 con el Grupo Catalinas Sur. Tuvo su segundo exponente a partir de 1996 con el surgimiento el Circuito Cultural Barracas, hasta lograr su despegue y evolución.Un logro para los vecinos que aman este formato de expresión artística.
No obstante, para que los vecinos esten alertas: en las últimas horas se conocieron las clausuras de algunos centros culturales, entre ellos el famoso «Konex». Recordemos que las leyes aprobadas no están en vigencia dado que deben ser promulgadas, proceso que seguramente se retome cuando vuelvan las actividades legislativas oficiales y ordinarias.
